No he podido dejar de pensar en este asunto.
Siempre he tenido dudas de cuales son los límites que uno les construye a los hijos en cuanto a la noción que estos tienen del mundo. Es decir cuanto y como uno les comunica a los niños del mundo en que viven.
Me parece tan relevante hacer la reflexión en torno a cuales son las palabras que ocupamos para referirnos a otras personas, para explicar algo que esta pasando o algo en que el niño se interesa.
Me tortura siempre el tema de la seguridad por ejemplo. Me da pánico que los niños vayan solos al baño en un lugar publico, pero si me preguntan por qué, no se muy bien que decirles.
La verdad es que después de trabajar con niños abusados, me da susto que se topen con un adulto que los manosee o les diga algo inapropiado que los pudiera alterar.
Pero qué pasa si les digo esto?. Tengo que empezar por explicar que hay personas que son capaces de vulnerar los derechos de los demás.
Por un lado es decirles que hay personas malas y no sé por qué pero me duele decirles eso.
Por otra parte, en la convivencia escolar, están sometidos a muchas situaciones en que serán heridos o maltratados,.. Y qué pasa si creen que todas las personas son buenas... No saben como reaccionar, no entienden lo que pasa.
Me acuerdo de la primera vez que llevé a mi hijo Baltazar a jugar a una plaza grande llena de niños. Se encontró con un matón de su mismo porte que empujaba a todos y les decía "tonto". Nunca me voy a olvidar de la cara de desconcierto de mi hijo. Nunca había sido agredido, y ahí estaba yo siendo cómplice de esta situación, mirándolo con cara de esto es normal que pase pero para él no estaba dentro de las posibilidades.
Entonces si yo les anticipo que puede vivir situaciones de vulnerabilidad, temo mostrarles las posibilidades negativas, temo arruinarles las expectativas, temo que no vivan la experiencia con la Inocencia de ser niños, finalmente.
Pero, si por otra parte, no hablo de las cosas malas que pueden pasar, me transformo en un cómplice negligente de la situación y lo que es mas grave, no los protejo.
Entonces siempre me veo atrapada en la misma pregunta: hasta qué punto debo explicar las cosas a las que debemos temer?
Cuanto de lo que es un temor mio debo compartirlo o traspasárselo a mis hijos?
Obviamente la edad de los niños cambia el tipo de información que debo darles, pero cuando es el momento de aumentar esta información? Qué pasa si me hacen una pregunta todos juntos y a cada uno quisiera darles una explicación diferente?
Qué pasa con las diferentes sensibilidades de los niños? Hay algunos que pueden hablar relajadamente de los ladrones,.. otros que con solo tocar el tema pueden tener pesadillas horribles.
La experiencia mas difícil que nos ha tocado vivir y que tiene que ver con este tema es la de Mariana en el colegio, el año pasado. Le toco un profesor jefe, que le enseñaba cuatro ramos y tenia todas las características del profesor caricaturizado hasta el cansancio.
Le gustaba sacar a niños adelante e interrogarlos, sometiéndolos a la humillación publica que eso significaba. Les repartía notas 2 ante cualquier arbitrariedad, no les decía a los niños las fechas de las pruebas para mantenerlos "siempre estudiando", etc.
Mi hija lo pasó muy pero muy mal. Aparte de todo lo que le alegamos al colegio por esta situación, nos vimos en la obligación de abrir el tema con ella. La situación hacia imposible mantener esa "sincronía" con el profesor. Mariana no tenia edad suficiente como para darse cuenta de que era el profesor el culpable de su angustia extrema, entonces tuvimos que hablar con ella y decirle que su profesor estaba obrando mal. y por qué? Porque era una mala persona.
Me costó, pero era la única vía de escape para ella. Cualquier niño de mas de 11 años se daría cuenta que el problema es el adulto, pero ella que tenia 8 era incapaz de pensar que su profesor, que es casi sinónimo de "verdad" a esa edad, era el que estaba equivocado y no ella.
Yo nunca había hablado mal de un profesor delante de mis hijos, aunque mi opinión no fuera de las mejores. Es que me parece que es bueno mantener esa complicidad, como adultos que educamos conjuntamente a un
Nino. Si no lo hiciera, los niños sufrirían con esa dicotomía.
Pero encontré el límite, la protección de la salud mental de mi hija que se estaba desplomando.
Este es un caso extremo. En todos los matices, siempre tengo muchas dudas.
Siempre he tenido dudas de cuales son los límites que uno les construye a los hijos en cuanto a la noción que estos tienen del mundo. Es decir cuanto y como uno les comunica a los niños del mundo en que viven.
Me parece tan relevante hacer la reflexión en torno a cuales son las palabras que ocupamos para referirnos a otras personas, para explicar algo que esta pasando o algo en que el niño se interesa.
Me tortura siempre el tema de la seguridad por ejemplo. Me da pánico que los niños vayan solos al baño en un lugar publico, pero si me preguntan por qué, no se muy bien que decirles.
La verdad es que después de trabajar con niños abusados, me da susto que se topen con un adulto que los manosee o les diga algo inapropiado que los pudiera alterar.
Pero qué pasa si les digo esto?. Tengo que empezar por explicar que hay personas que son capaces de vulnerar los derechos de los demás.
Por un lado es decirles que hay personas malas y no sé por qué pero me duele decirles eso.
Por otra parte, en la convivencia escolar, están sometidos a muchas situaciones en que serán heridos o maltratados,.. Y qué pasa si creen que todas las personas son buenas... No saben como reaccionar, no entienden lo que pasa.
Me acuerdo de la primera vez que llevé a mi hijo Baltazar a jugar a una plaza grande llena de niños. Se encontró con un matón de su mismo porte que empujaba a todos y les decía "tonto". Nunca me voy a olvidar de la cara de desconcierto de mi hijo. Nunca había sido agredido, y ahí estaba yo siendo cómplice de esta situación, mirándolo con cara de esto es normal que pase pero para él no estaba dentro de las posibilidades.
Entonces si yo les anticipo que puede vivir situaciones de vulnerabilidad, temo mostrarles las posibilidades negativas, temo arruinarles las expectativas, temo que no vivan la experiencia con la Inocencia de ser niños, finalmente.
Pero, si por otra parte, no hablo de las cosas malas que pueden pasar, me transformo en un cómplice negligente de la situación y lo que es mas grave, no los protejo.
Entonces siempre me veo atrapada en la misma pregunta: hasta qué punto debo explicar las cosas a las que debemos temer?
Cuanto de lo que es un temor mio debo compartirlo o traspasárselo a mis hijos?
Obviamente la edad de los niños cambia el tipo de información que debo darles, pero cuando es el momento de aumentar esta información? Qué pasa si me hacen una pregunta todos juntos y a cada uno quisiera darles una explicación diferente?
Qué pasa con las diferentes sensibilidades de los niños? Hay algunos que pueden hablar relajadamente de los ladrones,.. otros que con solo tocar el tema pueden tener pesadillas horribles.
La experiencia mas difícil que nos ha tocado vivir y que tiene que ver con este tema es la de Mariana en el colegio, el año pasado. Le toco un profesor jefe, que le enseñaba cuatro ramos y tenia todas las características del profesor caricaturizado hasta el cansancio.
Le gustaba sacar a niños adelante e interrogarlos, sometiéndolos a la humillación publica que eso significaba. Les repartía notas 2 ante cualquier arbitrariedad, no les decía a los niños las fechas de las pruebas para mantenerlos "siempre estudiando", etc.
Mi hija lo pasó muy pero muy mal. Aparte de todo lo que le alegamos al colegio por esta situación, nos vimos en la obligación de abrir el tema con ella. La situación hacia imposible mantener esa "sincronía" con el profesor. Mariana no tenia edad suficiente como para darse cuenta de que era el profesor el culpable de su angustia extrema, entonces tuvimos que hablar con ella y decirle que su profesor estaba obrando mal. y por qué? Porque era una mala persona.
Me costó, pero era la única vía de escape para ella. Cualquier niño de mas de 11 años se daría cuenta que el problema es el adulto, pero ella que tenia 8 era incapaz de pensar que su profesor, que es casi sinónimo de "verdad" a esa edad, era el que estaba equivocado y no ella.
Yo nunca había hablado mal de un profesor delante de mis hijos, aunque mi opinión no fuera de las mejores. Es que me parece que es bueno mantener esa complicidad, como adultos que educamos conjuntamente a un
Nino. Si no lo hiciera, los niños sufrirían con esa dicotomía.
Pero encontré el límite, la protección de la salud mental de mi hija que se estaba desplomando.
Este es un caso extremo. En todos los matices, siempre tengo muchas dudas.
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